domingo, 21 de abril de 2013

Se lo merecen

Hoy tenía que hablar de mi locura, porque puede que realmente no sea sólo cosa mía...
Puede, y sólo puede que detrás de esta loca haya un montón de locos capaces de hacer feliz a la persona más triste del mundo, puede que cada vez que les vea sonría tanto que me duela la cara, y se merecen que los reconozca.
Ellos están siempre ahí para ayudarte si tienes un problema, o echarte una mano si necesitas algo, para avisarte de cosas que podrían interesarte o incluso para llamarte cuando menos te los esperas y preguntarte que tal.Para celebrar tu cumple, o el de cualquiera, que toda escusa es buena para verles, y realmente me encanta decir que tengo una familia de locos en la que no somos pocos!
En todas las celebraciones familiares es imposible ocultar una sonrisa, nadie se va sin haber sonreído, y, ¿qué hay mejor que una familia que te hace sonreir?
Os puedo asegurar que nada en el mundo se compara a que tu familia entera se ría por cualquier cosa, y que se junte para cantarte el "sapo verde", canción mítica.. :)
Son los mejores sin dudarlo, y me encanta estar a su altura :)

domingo, 17 de marzo de 2013

Por ilusa...

Pero que ilusa soy... Realmente, acepté el no volver a ver a mi arquitecto de sonrisas, no volver a saber jamás nada sobre él, y ahora, en unos días me llega todo de golpe... Y verle, para ser sincera quería verle, no me puedo olvidar de él, y me preguntaba si le iría todo bien, y sobre todo, me preguntaba si el se preguntaría por mi, y ahora estoy aquí, como una estúpida, todo para decir que él se ha olvidado de mi, ahora no es más que un conjunto de todo lo que odié, y él me enseñó que no era tan malo, verle, y que ni siquiera un "hola" o un mero gesto de saludo con la cabeza, como hacen ahora los "malosos", y ya ni hablar de una de sus sonrisas que hacían que mi mundo se viniera abajo, y a las cuales no podía evitar contestar, me molesta bastante, es más, me siento idiota por haber llegado a poder pensar que le llegué a importar... Es un falso, debería enterarse el mundo entero.
Ahora le puedo olvidar tranquilamente, y puedo decir con total seguridad que ya no quiero saber nada de él.